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Crisis obliga a venta de nichos; Precios alcanzan hasta los RD$800 mil

En el cementerio Cristo Redentor hay decenas de letreros ofertando edificaciones funerarias, lo que ha provocado que bajen los precios. VÍCTOR RAMÍREZ

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Luisanna Carrasco
Santo Domingo, RD

 Como si de un residencial se tratase, al caminar den­tro de uno de los cemen­terios de Santo Domingo se pueden encontrar mu­chas cosas curiosas y una de ellas son los panteones en venta. En el cementerio Cristo Redentor hay de­cenas de letreros y avisos ofertando la venta de estas edificaciones fúnebres.

Unos grandes, otros pe­queños, todos pintados, unos en colores pasteles, pero el que predomina es el blanco. El silencio se­pulcral envuelve todo, lo que le da una sensación escalofriante a las calles desiertas.

Los zacatecas, busco­nes, jardineros y parte del cuerpo de seguridad son las únicas almas vivientes del Cristo Redentor, quie­nes siempre están alerta de todo el que entra. Uno de los jardineros que esta­ba quitando la maleza de los nichos accedió a hablar con periodistas de LISTÍN DIARIO y, muy amable­mente, nos invitó a reco­rrer el terreno.

Juan, como se identifi­có y quien sostenía un ma­chete en sus manos para su trabajo, pero también para protegerse de los asaltos, dijo que la venta de tumbas, nichos y pan­teones es una práctica muy común con precios variados. Muchas de es­tas edificaciones en venta se deben al traslado de los restos de familias hacia los cementerios privados.

“Hay muchos que han ido a Puerta del Cielo, los hijos los han trasladado y luego no saben qué hacer con los nichos y los venden aunque les hacen falta sus arreglos, pero hay otras  que son mansiones, esas cuestan hasta 900,000 pe­sos y caben hasta 14 perso­nas”, dijo el hombre mien­tras guardaba el machete.

Al seguir caminado por la zona los letreros de venta eran cada vez más frecuen­tes, al igual que muchos panteones violentados, con los cristales rotos, y otros en precarias condiciones de­bido al deterioro por el pa­so de los años. Hay muchas tumbas olvidadas y otras profanadas por delincuen­tes.

Los precios

Existen variaciones en el precio de los nichos y tum­bas. Estas últimas cuestan entre 75,000 y 90,000 pe­sos, mientras los panteones cuestan 250,000 pesos el más económico y 800,000 pesos uno de los más caros.

El costo de ellos suele ele­varse por los aditamentos, como verja, vidriera, piso de mármol y terminacio­nes en caoba. Algunos tie­nen un espacio para que las familias puedan sentarse y pequeños jardines con ban­cos. Otros incluyen orna­mentos para colgar flores, velones y varios espacios para poner cenizas.

En el precio también in­fluye la distancia y la ubica­ción, mientras más alejado está de la entrada, el costo es más bajo.

Uno de los vendedo­res de tumbas, Ramiro Pe­ña, quien estaba pintando un pequeño panteón, dijo    que la venta de nichos es al­go normal y legal, pues ca­da quien hace una serie de papeleo en el ayuntamien­to para adquirirlo y que la gente ha empezado asegu­rar su última morada desde que está en vida y el nego­cio suele ser tan común co­mo vender bienes raíces.

Estragos por pandemia

“Luego de hacer el papeleo puedes hacer con el terre­no lo que quieras. Hay mu­chos nichos baratos y otros  bastante caros, pero es un negocio que deja su ganan­cia, aunque es un poco di­fícil venderlos, pero la gen­te para evitarse la dificultad de la construcción mejor los compra hechos. Ahora los terrenos son pequeños, lo que yo hago es comprar uno, remodelarlo y vender­lo a mejor precio”, explicó Peña.

Uno de los zacatecas que pasaba por el lugar revisan­do que las tumbas estuvie­ran en orden, dijo a LISTÍN  DIARIO que la pandemia del Covid-19 y las escasas oportunidades de trabajo han obligado a muchos a vender sus nichos familia­res, lo que les ha provocado que los vendedores asiduos bajen los precios.

“Con el asunto del Co­vid-19 la gente ha salido a vender todo lo que tie­ne, entonces se ha deva­luado un poco el precio de los panteones, algunos que antes costaban 500,000 de cuatro y tres espacios aho­ra se pueden encontrar en 200,000 y eso es una pér­dida, porque en un nicho se invierte unos 300,000 pesos entre cemento, madera, va­rillas y mano de obra”, dijo el joven apodado “El rubio”.

El cementerio Cristo Re­dentor no solo es la última casa donde descansan los restos de los seres queridos de cientos de dominicanos, también es el lugar donde muchos han emprendido un negocio un poco inusual pero a la vez rentable.

SEPA  MÁS

Las dificultades por pandemia
Camposantos.

En el Distrito Nacional y la provincia Santo Do­mingo, existen popula­res cementerios como el Cristo Redentor, Máxi­mo Gómez, Cristo Rey y Cristo Salvador. Algunas demarcaciones también tienen pequeños campo­santos.

Protocolos.

Debido a la crisis sani­taria provocada por el coronavirus, estos ce­menterios ha adoptado protocolos para realizar los sepelios, incluyendo prueba del Covid-19 y un determinado número de personas para garan­tizar el distanciamiento social.

El papeleo.

La compra, venta y construcción de monu­mentos funerarios se ha convertido en un lucrati­vo negocio, debido a las múltiples dificultades y papeleos para la obten­ción de una tumba.

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