La política comercial de Trump no debió ser una sorpresa, pues desde su campaña dijo que gobernará para atraer el capital hacia Estados Unidos, reducir el déficit comercial y afianzar lazos con sus socios.
Todavía es temprano para definir el impacto real que tendrá el arancel impuesto por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a las exportaciones dominicanas hacia Estados Unidos.
Esto se debe a que tradicionalmente México es un competidor natural por su frontera cercana y, en el caso de Centroamérica, se aplicará la misma tarifa el 10% para todos, con la excepción de Nicaragua que tendrá un 18%, el único que compite con la producción de cigarros dominicanos, produce arroz y otros rubros que mantienen una balanza comercial en superávit con Estados Unidos.
La política comercial de Trump no debió ser una sorpresa, pues desde su campaña dijo que gobernará para atraer el capital hacia Estados Unidos, reducir el déficit comercial y afianzar lazos con sus socios.
En todo caso, el arancel de 10 % a las exportaciones dominicanas luce bajo, con respecto al 20 % aplicado por decreto por el país fuera de la cuota de 23,000 toneladas métricas del cereal estadounidense o procedente de Nicaragua.
De igual modo, Estados Unidos monitorea un impuesto ad valorem de 10 % aplicado en el país a las importaciones de etanol, equivalente a aproximadamente RD$11 por litro, además del 18 % de ITBIS.
Igual pasa con las importaciones de quesos fabricados en Estados Unidos, producto que paga un 18 % de ITBIS, mientras el local está exento.
En su momento también cuestionaron las licencias de importación de rubros del agro en el Ministerio de Agricultura, retrasos en registros sanitarios, falta de transparencia en contrataciones públicas, preocupaciones de piratería, y hubo quejas de cumplimiento de normas laborales en el sector azucarero y dificultades sobre las reglas de origen en las importaciones de vehículos. Estiman como una barrera al comercio la aplicación de un reglamento interno al acero importado desde USA.
Economistas
Para el economista y ex representante del país ante la Organización Mundial del Comercio (OMC), Luis Manuel Piantini, se necesita evaluar más la medida de Trump, porque un arancel de 10 % para todos mantiene el mismo nivel de competencia, con excepción de Nicaragua, donde los productores de tabaco y exportadores de cigarro tendrán un mayor ventaja en el mercado estadounidense.
Con el arancel de 10 %, los productos dominicanos y de todo el mundo saldrán más caros para ellos, por lo que posiblemente se reduzca la capacidad de compra del consumidor y afectará el comercio exterior y las exportaciones dominicanas.
Sostiene que el problema vendría con México si Estados Unidos solo le deja un 25 % de arancel a las importaciones de vehículos, porque atraería las inversiones que pudieran llegar al país. Como también en la parte agrícola, por la cercanía. Piantini opina que ese 10 % sea una respuesta a un probable al arancel impuesto aquí al arroz americano, porque el país mantiene un alto déficit de casi US$6,000 millones con Estados Unidos.
De igual modo, otros especialistas de sector analizaron ayer la inflación, el crecimiento económico y el valor del dólar en momentos de incertidumbre por las medidas arancelarias de la administración Trump.
Alejandro Grisanti, presidente de Ecoanalítica, advirtió sobre el impacto inflacionario de los aranceles impuestos por el actual Gobierno de Estados Unidos.
Citó estimaciones de la banca de inversión Goldman Sachs, que calcula un incremento de 1.2 puntos porcentuales en la inflación de ese mercado como consecuencia de estos aranceles, al exponer en el foro "Puntadas a tiempo… evitan remiendos", organizado por Ecoanalítica y C2S Consulting.
El especialista advirtió que el incremento en la incertidumbre económica podría desacelerar el crecimiento de la economía estadounidense entre 0.8 y 1.3 puntos porcentuales, lo que tendría un impacto indirecto en economías emergentes como la dominicana. Afirmó que, en este contexto, la Reserva Federal no tendría margen para reducir tasas de interés, lo que prolongaría un escenario de financiamiento costoso para economías dependientes del crédito externo.
Explicó que las políticas de la administración Trump están promoviendo el "onshoring", favoreciendo la producción dentro de Estados Unidos en detrimento del "nearshoring", lo que podría afectar economías que han capitalizado este modelo, como República Dominicana. No obstante, también señaló que la política anti-china abre oportunidades para la región, impulsando inversiones hacia países considerados aliados del país norteamericano.
Grisnati, junto a Bernando Fuentes, vicepresidente de Estudios Económicos del Banco BHD, analizaron las perspectivas económicas de la República Dominicana y llamaron la atención, en primer lugar, sobre una desaceleración significativa del crecimiento económico en 2025.
Juan Ariel Jiménez, ex ministro de Economía, Planificación y Desarrollo, y profesor de la Harvard Kennedy School; y Richard Medina, coordinador de economía del Instituto Tecnológico de Santo Domingo (INTE), enfatizaron la urgencia de reformas estructurales para revertir la tendencia a la baja en el crecimiento potencial y mejorar la eficiencia del gasto público.
Dólar a la baja
Los expertos coincidieron en que la presión sobre el tipo de cambio ha disminuido y que, lejos de continuar devaluándose, el peso podría incluso apreciarse en determinados escenarios.
No obstante, afirman que este fenómeno plantea un dilema para el Banco Central: priorizar el crecimiento económico o mantener la estabilidad cambiaria. Grisanti opinó que, dadas las circunstancias actuales, el ente emisor debería enfocarse en impulsar el crecimiento; sin embargo, es probable que la institución continúe priorizando la estabilidad cambiaria y una eventual apreciación del peso.
Los panelistas también destacaron que las cuentas fiscales no han mostrado mejoras significativas. No se prevé una reforma fiscal en el corto plazo, ni avances en la reducción de la evasión o en la mejora de la fiscalización. Además, se espera una reducción importante de la inversión pública, lo que podría agravar el ciclo de menor crecimiento económico. El déficit comercial continuará financiándose principalmente a través de remesas, turismo e inversión extranjera directa, sin cambios estructurales en la economía.