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Maestros, médicos y enfermeros serán los profesionales más demandados en el futuro en la región

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Lilian Tejeda
Santo Domingo

En los próximos años habrá una alta demanda de profesionales en las áreas de educación y salud en la región, según establece la segunda entrega de la serie “El futuro del trabajo en América Latina y el Caribe” elaborada por expertos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID).

“Nuestras proyecciones indican que, bajo supuestos razonables, la región necesitará 10.3 millones de maestros, 2.4 millones de médicos y 6.2 millones de enfermeros en los próximos 15 años. Es decir, el empleo de los profesionales de la educación y la salud casi se duplicará”, prevén los expertos que toman como referencia el período 2017-2040.

¿En qué se sustentan estas proyecciones?

En el caso de educación las proyecciones son en base a la población en edad de estudiar, a la matrícula escolar y el número de niños por maestro.

“Los incrementos en las tasas de matrícula provocarán que el número de niños en la escuela en América Latina y el Caribe crezca en 34.5 millones”, establece el informe.

El estudio precisa que entre 2018 y 2040 la región pasará de tener de 20 a 13 niños por maestro en preescolar; de 21 a 14 en primaria; y de 17 a 11 en secundaria.

“En resumen, el incremento en la matrícula y las probables caídas en la razón de niños por maestro implican que en el futuro se van a necesitar muchos más maestros en América Latina y el Caribe de los que hay en la región hoy en día”, se reseña en el documento.

El crecimiento de la demanda médicos y enfermeros se deberá a que el envejecimiento de la población conllevará una creciente demanda de servicios de salud y a que una proporción importante de los maestros, médicos y enfermeros que trabajan hoy llegarán a la edad de jubilación, explican los expertos en el estudio.

Es por esto que los especialistas concluyen que “los trabajos en educación y salud son trabajos del futuro”.

Esto se debe primero a que los empleos en estos sectores tienen una baja probabilidad de ser automatizados.

“Muchas de las tareas que realizan maestros, médicos y enfermeros exigen una serie de habilidades interpersonales que difícilmente pueden ser reemplazadas por la inteligencia artificial”, se precisa en el estudio.

El segundo factor que provocará esta gran demanda de estos profesionales es que la región se encuentra en un proceso de envejecimiento muy acelerado, lo cual se traducirá en una mayor demanda de profesionales de la salud y del cuidado.

El tercer factor es que a pesar de los avances en la cobertura del sistema educativo, todavía hay margen para aumentar la matrícula, en particular en preescolar y secundaria. Además el número de niños por maestro continuará disminuyendo, plantean los expertos.

Serán empleos de calidad

El informe establece que si se mantienen las tendencias actuales, los nuevos empleos en educación y salud serán de calidad, con salarios crecientes, menor brecha salarial de género que en otros sectores y con una mayor tasa de cotización a la seguridad social.

“En los últimos 40 años, el número de maestros, médicos y enfermeros en la región se ha cuadriplicado. También, sus ingresos han crecido de manera notable en los últimos 15 años, tanto en términos reales como en relación con lo que se observa en otras ocupaciones”, reseñan los expertos.

A la vez plantean que es fundamental asegurar que estos nuevos profesionales tengan las habilidades y la formación que necesitan para ser los maestros, médicos y enfermeros del futuro.

“La capacidad de interactuar con la tecnología va a ser un factor crítico. Pero igualmente importantes serán las ‘habilidades blandas’, como la capacidad de trabajar con otros y generar confianza”, dice el informe.

Además de impartir conocimiento, los docentes del mañana deberán de ser mentores y dar apoyo a los estudiantes en su proceso educativo. Los profesionales de la salud necesitarán habilidades de comunicación interpersonal para alcanzar altos niveles de participación de los pacientes en sus regímenes de tratamiento, y de empatía para transmitir seguridad y consuelo cuando se trata de enfermedades sin cura o de difícil diagnóstico.

“Todo esto va a requerir de una concepción diferente, y de reformas profundas en los sistemas de formación y capacitación continua de maestros, médicos y enfermeros”, recomiendan.

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